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Tenemos que considerar el fenómeno de la habituación, para no pensar que sólo nos ocurre a nosotros. Los estímulos, que se viven por primera vez suelen tener mucha fuerza; los primeros besos, las primeras caricias, provocan una respuesta fuerte, cuando ese mismo estimulo se repite, el nivel de activación necesario para provocar la respuesta tiene que ser más grande. En la relación, siempre con la misma pareja, se pierde el factor sorpresa y la intensidad de la respuesta disminuye. Son cuestiones psicobiológicas, que hay que tener en cuenta al momento de que se encienda la pasión.
Si se tienen relaciones con distintos amantes, tampoco se escapa de la rutina, ya que cambian las personas, pero las situaciones se van haciendo muy predecibles. Tan rutinario, puede ser un polvo doméstico, como salir a la caza y captura, donde se suelen repetir lugares, tópicos y situaciones. Así que puede, llegar a ser tan aburrida la sucesión de amantes, como la monogamia, pero lo más recomendables es esta última.
Como salir de esa situación. Lo importante, es la actitud que se tiene hacia el amor y el sexo; no hay sexo más emocionalmente placentero que el de los enamorados. Aunque, la intensidad del enamoramiento tiene caducidad, los sentimientos se pueden transformar en amor sereno, plácido y juguetón, donde exista pasión. El amor dura, es rotundamente sí. Existen parejas muy mayores que comparten su amor sexual por la pasión que llevan dentro.
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